Señorío Tlaxcalteca… La censura que se busca acallar a la prensa
Opinión de Martín Ruiz
Poco a poco en Tlaxcala se vienen coartando las libertades y el margen de acción de los periodistas que hoy en día, a parte de destinar tiempo y recursos para mantener a flote a sus medios de comunicación, también deben canalizar fondos para contratar abogados y destinar horas para contestar los inútiles requerimientos de las autoridades electorales, quienes para justificar sus abultados salarios y justificar su trabajo presionan a los reporteros para que éstos atiendan peticiones que se usan para desahogar o concluir procedimientos ordinarios sancionadores iniciados por presuntas violaciones a la ley.
El hostigamiento a los periodistas en los últimos meses por parte del desprestigiado Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones a través de la Comisión de Quejas y Denuncias es la constante. Quieren que los reporteros documentos y aportemos todos los elementos para comprobar que si hay un presunto desvío de recursos públicos o que sí realmente se puso en marcha un acto de presión a los empleados del gobierno para realizar brigadas a fin de promover a un determinado aspirante a la candidatura de Morena y que tengamos los comprobantes de los pagos de los trabajadores que pintan bardas a favor de x o y político cuando no hay en marcha un proceso electoral.
Recientemente se supo de un acto de censura hacia el portal La Bestia Política que coordina el periodista Edgar García Gallegos, a quien el ITE le ordenó eliminar los contenidos informativos que documentaron los hechos de un presunto desvío de recursos, promoción indebida y un acto anticipado a favor del alcalde capitalino Alfonso Sánchez García por parte del personal del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala que encabeza el poblano José Alonso Trujillo Domínguez.
El material difundido sólo evidenció una anomalía que el ITE sencillamente se negó a investigar, documentar y sancionar, de ahí que optó por una medida absurda, por no decir estúpida.
Se presiona a los reporteros y a los medios de comunicación, pero a los funcionarios o aspirantes que se presume son los que infringieron la ley no se les molesta ni se les incómoda con una verdadera y profesional investigación, porque es obvio que el objetivo es proteger y esconder todas las anomalía que afecten las aspiraciones de un “político consentido”.
A este reportero recientemente le han notificado otros escritos del ITE en el que piden que aporte las pruebas, evidencias fotográficas y demás documentos que haya recibido y utilizado para armar una nota informativa, misma que se publicó y se difundió ampliamente. Legalmente estoy protegido para no revelar mis fuentes por la actividad informativa que llevo a cabo y que es de interés público, sin embargo habrá que ver hacia dónde se mueven los intereses de los consejeros encabezados por Emmanuel Ávila que seguramente tratarán de aplicar la censura para que el caso ya no exista.
Lo que está pasando en Tlaxcala debe preocupar a los periodistas y a los diferentes sectores de la sociedad, porque la censura ya llegó y sería lamentable que se empezara a utilizar y a multiplicar para callar voces críticas y desaparecer hechos y acciones que evidencian abusos, excesos, corrupción y favoritismo del gobierno estatal y de las autoridades municipales hacia ciertos personajes con aspiraciones de acceder a un cargo de mayor relevancia en la entidad como es la gubernatura.
Y el asunto no es menor, porque cuando uno escucha y lee las declaraciones del presidente del ITE, Emmanuel Ávila González, llega uno a la conclusión que buscan por cualquier medio evitar la difusión de noticias que afecten la imagen de un aspirante y de las autoridades tlaxcaltecas.
Decir que lo aplicado al portal La Bestia Política “no lo ve como una acción censurante impuesta para atacar al medio que está haciendo uso de su ejercicio periodístico, porque lo que el ITE pretende es frenar la exposición intencional de una persona” que abiertamente se pronunció por la nominación de Alfonso Sánchez, refleja no sólo la complicidad que existe con el gobierno y el poder, sino que deja entrever que el asunto perjudica al delfín en su carrera por la candidatura a la gubernatura de Morena.
Emmanuel Ávila remata con una declaración que demuestra el enorme cinismo con que se conduce la autoridad electoral. “Si no existiera esa nota periodística que subió La Bestia Política, pues el denunciante tal vez no tendría este elemento para ofrecernos y nosotros actuar en consecuencia”.
En pocas palabras, el medio de comunicación tiene la culpa de documentar el presunto mal ejercicio de ciertos funcionarios lorenistas como José Alonso Trujillo, ya que difundió la noticia que dio origen a la queja presentada, porque si no lo hubiera hecho el asunto jamás hubiera trascendido y menos llegado a incomodar y a poner a trabajar a los nefastos consejeros electorales tlaxcaltecas.
No hay que olvidar que recientemente Emmanuel Ávila emitió un voto de calidad para no imponer medidas cautelares contra los morenistas que aspiran a la sucesión del 2027, bajo el tonto argumento de que hay vacíos legales y que eso es por culpa de los legisladores que no han reformado la ley para castigar la pinta de bardas y otras acciones como la promoción de la imagen personal.
Tal es el entreguismo del ITE hacia Morena que prácticamente el resto de los partidos políticos con una postura seria e independiente (PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) han perdido la confianza en la autoridad electoral tlaxcaltecas.
Muy preocupante lo que está pasando en Tlaxcala.
La censura que se busca acallar a la prensa – Señorio Tlaxcalteca