¿Jueces o verdugos al servicio del poder?
Es triste recordar esto como parte de un réquiem tras la demolición de la judicatura mexicana y varios de sus pilares, entre estos la separación de poderes, la legalidad, el respeto a los derechos individuales y la existencia de contrapesos constitucionales.
¿Estamos listos para ver a jueces dictando sentencia con lenguaje incluyente y haciendo performance en TikTok entre aplausos y silbidos?
Algunos de los aplaudidores más entusiastas de la politización de la justicia y el uso del derecho como látigo para domesticar adversarios ideológicos, se exponen a la ley del perro bravo: festinan que muerda al enemigo, hasta que los muerda a ellos. Esa será muy probablemente la ruta que veremos también tras convertir por voto popular a juzgadores en operadores políticos.
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