Lo que dejó la elección del Poder Judicial
No podemos ir por la vida quejándonos de las cosas, debemos buscar que con lo que existe se optimicen los resultados. Es cierto que la elección tuvo una baja participación –en promedio las elecciones de esta materia en Estados Unidos tienen una participación del 20%– habría que buscar mecanismos para incentivar la participación: como la reducción del número de candidatos, garantizar que lleguen los mejores, otorgar tiempo en radio y televisión para dar conocer los perfiles, informar a la población cuales son los cargos a elegir y la función que tienen cada uno de ellos.
En nuestro país las altas participaciones, en procesos electorales, se dan por el arrastre de una elección presidencial o competencias reñidas en el ámbito local. La elección del Poder Judicial es algo lejano y, quizá, ajeno a la realidad de miles de mexicanas y mexicanos que no logran dimensionar cual es el papel que juega este poder en su día a día. Si no hay un aliciente muy difícilmente se logra motivar la participación. El interés nace, entonces, de la necesidad de que se nos resuelva un problema por parte de alguna institución. Entonces, habría que informar las atribuciones, funciones y como se beneficia a la sociedad con una elección de este tipo.
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