Señorío Tlaxcalteca… Qué alguien me explique
Opinión de Martín Ruiz
El desprecio a los morenistas que fundaron y llevaron al poder no sólo al ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y a la actual mandataria del país, Claudia Sheinbaum Pardo, así como a la actual gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, es real y lastimoso.
En Tlaxcala ha quedado más que evidente que los lorenistas y los morenistas no tienen cabida en posiciones de poder ni en puestos claves dentro de la administración estatal y una que otra municipal.
Ante esta lamentable situación, nadie ha levantado la voz para protestar o para quejarse de ese trato indigno que han recibido en los últimos tres años y casi 10 meses.
Hoy con tristeza los militantes de Morena que cada elección, consulta popular, ejercicio de revocación de mandato o de asamblea informativa se mueven para respaldar multitudinariamente a sus líderes, pueden observar que sus liderazgos y autoridades prefieren arropar, promover e impulsar a los que consideraban miembros de la mafia del poder, como es el caso del castrado ex gobernador del PRI, Marco Antonio Mena Rodríguez, quien después de desempeñarse en el gobierno federal como director general de la Lotería Nacional ayer fue designado como nuevo cónsul general de México en San Francisco, California.
Ese mediocre político ha sido tachado de traidor no sólo por el ex gobernador priísta Mariano González Zarur, sino por la ex candidata tricolor a la gubernatura y hoy senadora, Anabell Ávalos Zempoalteca, pues se dice que en los comicios del 2021 operó para entregar el poder a la morenista Lorena Cuéllar.
Este reciente movimiento nacional y uno que se hizo localmente ha generado mucho enojo entre los lorenistas y los morenistas que se sienten burlados, maltratados y traicionados.
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