México: el retroceso que nadie quiere ver
Historia de
México está atrapado entre cifras manipuladas y una realidad cruda que se empeñan en maquillar… de guinda. El país retrocede, y —como siempre— el golpe lo resienten los trabajadores. Se han perdido prestaciones, derechos, poder adquisitivo y dignidad laboral. Todo esto ha ocurrido bajo la indiferencia de quienes ocupan el poder en las últimas dos administraciones.
¿Con qué cara Morena y sus lidercillos, como Napoleón Gómez Urrutia, se atreven a limitar las utilidades y reducir el ingreso directo de los trabajadores, cuando más de 44 millones de mexicanos no ganan lo suficiente para costear una simple canasta básica?
La pobreza laboral no es percepción ni exageración: es una realidad que crece y se normaliza. Nadie ha querido prever las consecuencias.
Sólo Morena y los traidores a la clase trabajadora pueden hablar de reducir la jornada laboral y privar a la gente de incentivos y prestaciones ligadas a la productividad, cuando más de 32 millones de personas sobreviven sin seguridad social, en esquemas de informalidad que condenan al empleado al estancamiento.
La columna completa, aquí: