Paradigma de seguridad Interior; culpa de AMLO
En los debates legislativos sobre la nueva paquetería de reformas al área de seguridad pública los legisladores no entendieron que las reglas que involucran a las Fuerzas Armadas en apoyo a labores de seguridad ciudadana fueron consecuencia de dos errores estratégicos:
1.- El presidente López Obrador definió su estrategia de “abrazos, no balazos” con la certeza de que el repunte de la violencia y criminal era secuela de que los narcos y otras bandas delictivas atentaban contra la seguridad personal de los ciudadanos motivados porque provenían de condiciones de pobreza. La idea presidencial era promover una especie de gobernanza criminal para que los delincuentes privilegiaran la estabilidad social en medio de sus actividades de robos y agresiones contra las personas. Pero no fue así: las bandas delictivas y los cárteles del narco se crearon por decisión criminal y no por el entorno social.
2.- Si los cárteles de la droga nacieron a mediados de los ochenta, a finales de los noventa ya no dependían de las fuerzas oficiales de seguridad sino que alquilaban a los policías para que los protegieran. Asimismo, los delitos contra los bienes particulares de las personas pasaron a la etapa en que los delincuentes ya no solo compraban a las autoridades sino que buscaban el poder político, territorial y saltaron a capturar territorios del Estado.
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