Sinaloa cada vez tiene menos gobierno
Opinión de
Cuando un gobierno estatal se vuelve incómodo para la federación, solo hay dos caminos: desplazar del cargo al ejecutivo local o anular su poder económico y político. En el caso de Sinaloa, la presidenta Sheinbaum tomó la decisión de utilizar esta segunda opción. Al poderosísimo gobernador, que ganó ampliamente en las elecciones, la federación le ha estado marginando de sus funciones constitucionales. Es decir, gradualmente le está quitando el poder.
Cuando los problemas regionales no encuentran solución, y cuando se gobierna con desgano, la federación asume responsabilidades meta legales al desplazar a la autoridad local para garantizar la estabilidad política, la actividad económica y la tranquilidad social. Esto es lo que hoy ocurre. Frente a la inseguridad pública, la destrucción de la economía regional, y el deterioro en el bienestar de las familias, la federación intenta actuar para evitar que las cosas se salgan de control.
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