Ni para las aspirinas
Opinión de
Me encanta el optimismo. Lo que no soporto es cuando se disfraza de promesa hueca, de anuncio grandilocuente que no alcanza ni para cubrir lo mínimo. Así fue el caso del reciente anuncio de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, quien informó sobre una “histórica inversión” en salud pública para 24 estados del país.
¿Veinticuatro estados? ¿Y los otros ocho? La primera pregunta que surge es si esta inversión sólo se dirigirá a las entidades gobernadas por Morena y sus aliados. Si es así, es preocupante. Sheinbaum no es presidenta de un movimiento político, sino de una nación. Gobernar selectivamente, en función de las filias políticas, es tan mezquino como peligroso.
La cifra anunciada tampoco ayuda a disipar el escepticismo: 21 mil millones de pesos a repartir entre 24 estados… y a lo largo de tres años, ni siquiera toca a mil millones por estado. Y aunque es cierto que los recursos no se distribuyen de forma uniforme, sino con base en necesidades y población, la cifra sigue siendo pequeñita… Peor aún: no es inmediata, sino gradual. Luego entonces, ¿de qué “urgencia” estamos hablando?
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