Señorío Tlaxcalteca… Los embrollos del continuismo
Opinión de Martín Ruiz
El lorenismo enfrenta un escenario de claroscuros que conforme pasan los días se muestra más nervioso y preocupado no sólo por la sucesión gubernamental, sino por lograr el continuismo que desea imponer en Tlaxcala.
El proceso interno de Morena sigue siendo un desorden absoluto. Simplemente no llegan o se ven las señales sobre quién finalmente será ungido como el candidato o la candidata a la gubernatura de la entidad.
Los lorenistas juran y aseguran que el “delfín”, el alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, ya se encuentra arriba en las encuestas y que saca una ventaja de cuatro puntos porcentuales a su más cercana contendiente, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, sin embargo no existe un registro público de esa diferencia y menos el respaldo de una empresa seria que avale esa versión.
Los riveristas, por su parte, sostienen que la legisladora federal encabeza las preferencias electorales entre los aspirantes morenistas y que prácticamente es inalcanzable, lo cual genera nubarrones y preocupaciones, especialmente para quienes buscan concretar la continuidad que se ha propuesto conseguir la mandataria tlaxcalteca Lorena Cuéllar Cisneros.
Una señal de desesperación o enfado por parte del actual grupo en el poder y sus operadores, es que han empezado a tomar represalias contra los “rebeldes” o “insubordinados”. El primero en sentir el desprecio de los lorenistas fue el bonachón y soñador Carlos Augusto Pérez Hernández, quien hace semanas fue despedido del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala (Fomtlax), lo que implicó también el cese de 70 recomendados del ex dirigente estatal de Morena que cobraban en la administración.
Su falta grave, según las palabras de los principales operadores lorenistas, fue no haber alzado la mano al delfín Alfonso Sánchez y trabajar por el proyecto del continuismo.
El despido de Carlitos no preocupó y muchos menos genero alguna incomodidad, pues siempre se le ha considerado como el tonto útil que se necesita en las sucesiones para validar la imposición que se haga desde la oficina de Palacio Nacional.
Pero el escenario cambia cuando se trata de lorenistas puros que estuvieron en el primer círculo del poder y que ahora empiezan a ser desterrados. El primero en sentir que ya no son bien vistos fue el ex poderoso secretario de Gobierno de Tlaxcala, el ex panista Sergio González Hernández, quien después de dejar la segunda oficina de importancia en la actual administración fue contratado como asesor, respetándose los puestos que recibió al arrancar la actual gestión, los cuales fueron repartidos entre sus familiares y recomendados.
Sin embargo, hace unos días se supo que el ex candidato del PVEM al Senado habría sido dado de baja de la nómina dorada, acción que podría replicarse con sus múltiples recomendados, mismos que fueron arropados en la Secretaría de Educación Pública por su titular Homero Meneses Hernández.
Sergio González siempre mostró su rechazo y desprecio a Alfonso Sánchez y en más de una ocasión expresó que nunca apoyaría la continuidad de las dinastías familiares.
Ese grupo de lorenistas decidió pasarle la estafeta del liderazgo a Homero Meneses una vez que Sergio González se desinfló políticamente hablando. El secretario de Educación se consolidó y trabajó para apuntalar sus aspiraciones para disputar la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala, pero a principios de este año fue frenado por la misma mandataria Cuéllar, quien le pidió desistir de su propósito para sumarse al delfín, indicación que no acató en esa y en otras ocasiones más.
Por esa razón, desde hace días Meneses Hernández dejó de controlar las áreas estratégicas de la Secretaría de Educación Pública.
Ayer su mano derecha, Omar Cuatianquiz Ávila, director de Planeación Educativa fue despedido fulminantemente mientras su jefe se encontraba en una actividad académica en un país de Sudamérica.
El pasado lunes cuentan que se registró una reunión de trabajo del equipo de campaña de Alfonso Sánchez, en donde los operadores más cercanos de Lorena Cuéllar dejaron en claro que Homero Meneses y sus subordinados no estaban trabajando para el proyecto del delfín, situación que un día después tuvo consecuencias con el cese de Omar Cuatianquiz.
La ruptura interna del lorenismo se negará y se tratará de minimizar, sin embargo es real y es cuestión de días o semanas para que las divisiones se hagan públicas.
Homero Meneses seguramente ya tiene su ruta y ésta no va hacia el continuismo, por lo que sólo falta saber si seguirá en el gobierno lorenista o decide brincar a otra trinchera para seguir construyendo la consolidación del Humanismo Mexicano.
Pronto lo sabremos y lo comprobaremos.
La ausencia de la gobernadora en el Desfile del 5 de Mayo
Algo pasa en la relación entre los mandatarios de Puebla, Alejandro Armenta Mier y de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, pues por primera vez en la administración de la tlaxcalteca no fue invitada al desfile del 5 de Mayo que cada año se realiza en la capital del vecino estado y que ayer presidió la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
En Puebla trascendió que Lorena Cuéllar no fue invitada.
No sería la primera vez que la mandataria tlaxcalteca es ignorada por su homólogo poblano, pues recientemente en la inauguración de la Olimpiada Nacional de la Conade que se realizó en abril pasado, la presencia de Lorena Cuéllar no fue destacada en los comunicados oficiales del gobierno de Puebla.