COSA PÚBLICA… Ana Lilia Rivera: entre el plagio y los tropiezos políticos
Opinión de Albino Rubio Moreno
El Senado fue testigo, otra vez, de un episodio que exhibe la falta de oficio político de la llamada Cuarta Transformación. El pasado 10 de septiembre, la senadora morenista Ana Lilia Rivera subió a tribuna con una propuesta que, a simple vista, parecía novedosa: inscribir con letras de oro en el Muro de Honor el nombre del coronel Felipe Santiago Xicohténcatl y difundir su legado en los libros de texto gratuitos. El detalle incómodo es que ese reconocimiento ya había sido propuesto y aprobado meses antes, incluso con el aval de la propia bancada guinda.
Lo ocurrido no es un simple descuido. Es reflejo de la pobreza legislativa de quienes prefieren reciclar iniciativas antes que trabajar en propuestas que realmente enfrenten los problemas actuales. El error deja mucho que desear, no solo porque exhibe desconocimiento del trabajo parlamentario, sino porque se siente como un intento desesperado de colgarse de un logro que ya estaba reconocido.
La crítica va más allá de la ocurrencia en tribuna. Durante una entrevista con el periodista Martín Rodríguez, la senadora, que en múltiples ocasiones ha elogiado a la presidenta Claudia Sheinbaum, terminó por darle un “coscorrón político” al admitir:
“A como están las cosas en el país, la mejor forma para estar en paz es festejar en nuestra casa.”
Palabras que, viniendo de una legisladora de Morena, resultan demoledoras: confirman que el país atraviesa una ola de violencia sin precedentes bajo un gobierno morenista. En otras palabras, el reconocimiento no es a los héroes de la patria, sino a la incapacidad del partido oficial para garantizar paz y seguridad.
La pregunta es inevitable: ¿dónde está la congruencia? Mientras en el discurso se insiste en que “México vive la transformación” y que “Tlaxcala es el estado más seguro”, los hechos contradicen a los slogans. Y lo más grave es que la propia senadora lo reconoce, aunque lo intente disfrazar de comentario ligero.
En lugar de piratear iniciativas y hablar de homenajes históricos que ya se aprobaron, ¿por qué no trabajar en puntos de acuerdo para enfrentar la inseguridad creciente, el desabasto en el sistema de salud, o la corrupción que sigue minando instituciones? Es ahí donde se necesita acción, no en tribunas repetitivas ni entrevistas donde la verdad se escapa entre líneas.
La actuación de Ana Lilia Rivera deja un sabor amargo: sin brújula legislativa, sin propuestas de fondo y con tropiezos discursivos que golpean a su propio partido. Porque al final, como ella misma dijo, en este país lo más seguro parece ser encerrarse en casa. Y esa, tristemente, es la radiografía de la 4T en 2025.
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