COSA PUBLICA. El error se vuelve estrategia… para el rival
Opinión de Albino Rubio Moreno
Las caídas no siempre son estrepitosas, a veces comienzan con tropiezos pequeños, casi imperceptibles, pero que se convierten en grietas que ensanchan el piso bajo los pies, y eso es lo que le está ocurriendo a la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, quien parece no darse cuenta de que su propio eco está socavando la confianza que tanto presume haber ganado.
Los números de la encuesta de Demoscopia Digital muestran una caída en sus preferencias de agosto a septiembre, pero ¿de quién es la culpa? Rivera Rivera no necesita enemigos externos, sus errores de cálculo son la mejor campaña en contra de sí misma.
Primero, el desatino de aconsejar a mujeres que en sus “ahorros” encontrarán la clave para su empoderamiento, como si la desigualdad de género se resolviera con alcancías y no con políticas públicas sólidas.
Después el despropósito de felicitar con bombo y platillo a Adán Augusto López Hernández, Coordinador de Morena, un personaje envuelto en un lodazal de señalamientos por sus presuntos vínculos con el exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, alias El Comandante H o El Abuelo, quien fue vinculado a proceso por su probable responsabilidad en los delitos de asociación delictuosa, secuestro exprés y extorsión, y la senadora hasta “estimado” le dijo.
Aunque borró el mensaje, la memoria digital no perdona, el pantallazo del periodista Carlos Torres quedó como la foto del crimen político, porque en este juego, lo que se borra de la pantalla se multiplica en la conciencia colectiva.
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