Adán Augusto y el espejo de “Alito”
Como espejo de esa coyuntura gravitaba la historia reciente del PRI, que en julio de 2019 trazó la ruta hacia su extinción cuando una generación de gobernantes medrosos siguieron el dictado del expresidente Enrique Peña Nieto para entregar la dirigencia nacional de ese partido -y sus 90 años de historia- en manos de su figura más impresentable del momento, Alejandro “Alito” Moreno, prestos todos a hincarse ante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.
La pudrición del Institucional bajo Moreno Cárdenas, ahora podemos presumirlo, guarda un símil a lo que pudo ocurrir en Morena estando en manos de López Hernández. Por la impunidad rampante en la que ambos se acogen pese a la montaña de señalamientos en su contra. Pero especialmente, porque el cinismo parece ser su segundo nombre.
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