Desaparición de poderes
Tan solo a lo largo de los últimos 13 meses los datos son desgarradores: 1,900 asesinados; 2,000 desaparecidos; 7,000 vehículos robados con violencia; cierre de 7,000 empresas; más de 20,000 empleos perdidos; 100,000 ciudadanos desplazados de sus comunidades; y una afectación económica equivalente al 10% del PIB estatal. El daño infringido a Sinaloa es enorme, y se requerirá al menos una década para recuperar lo que se ha perdido.
Ante este catastrófico escenario, las autoridades se empeñan en negar la cruda realidad existente. No actúan con decisión. No hacen nada en favor de las familias sinaloenses. No son solución, pero sí son parte importante del problema. Hay que admitir que en el Sinaloa de hoy existe manifiesta ingobernabilidad. Los enfrentamientos armados son cotidianos, y cobran crecientes vidas inocentes. En cuanto obscurece, las familias se encierran en sus hogares.
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