Poza Rica huele a muerte, negligencia e irresponsabilidad
Opinión de
La tragedia era prevenible y en toda la cadena de responsabilidad hubo negligencia y responsabilidad, a pesar de que el Servicio Meteorológico Nacional alertó diariamente desde el lunes, que el viernes llegaría la catástrofe. En Veracruz, Hidalgo y Puebla, 111 municipios no fueron prevenidos por alcaldes ni gobernadores. El resultado en vidas: 80 muertos y 200 desaparecidos.
La CFE no emitió una alerta de que la presa Necaxa estaba a punto de desbordarse, a pesar de que lo sabían 30 horas antes. Abrió las compuertas de las presas cercanas sin que el aviso llegara hasta Poza Rica, a donde el agua de por sí contaminada del río Cazones tardó apenas 40 minutos en llegar con furia, además con lo que había encontrado a su paso: escombros y hasta animales vivos y muertos. Solo dio tiempo de subir a las azoteas.
En esa ciudad, enclavada en medio de pozos y ductos, únicamente funcionó el silbato de vapor del Sistema de Comando de Incidentes de Pemex, accionado por el trabajador Jesús Armando Mercado Escamilla. Había que resguardar instalaciones y ponerlas en modo seguro. Las mil familias petroleras afectadas y los trabajadores petroleros, después del desastre, han apoyado con maquinaria y equipo para mitigar los daños.
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