En guerra con la realidad
Opinión de
La 4T ha decidido irse a la guerra, y su enemigo es la realidad. La guerra tiene tres frentes abiertos, y uno que acaba de cerrarse.
El primero: las desapariciones forzadas. La ONU hizo un informe demoledor, y la Cuarta, en boca de la Presidenta del país, de la presidenta del partido y de varios legisladores y comentócratas, se ha lanzado a hacer lo que los colegas de los medios llaman “desmentir”, que no es desmentir si no decirle al otro que miente. El resultado es desastroso. La ONU sí que avala el resultado del informe, que fue hecho por un comité independiente, pero por supuesto no ajeno a ese organismo, igual que sí contempla los años infames de AMLO, que es a quien intenta lavar la cara el oficialismo. Lo dijo, categóricamente, Juan Pablo Albán, que es presidente del Comité.
El otro frente es la tremenda mancha de petróleo que ha arrasado con Veracruz, Tabasco y Tamaulipas. La mancha tiene ya un mes en los litorales mexicanos, y aun no hay una explicación oficial. Lo que nos dijeron es que en este mundo hay unas cosas que se llaman “chapopoteras”, que no tienen origen humano, sino natural, y a las que les da por contaminar. Eso, y que probablemente, con muy mala suerte, al mismo tiempo tuvo una fuga un barco que, obvio, no es de Pemex. ¿Qué barco? Sepa. La culpa es, pues, de Diosito y de un barco fantasma. Estas explicaciones se suman a la muy cantinflesca del incendio en Dos Bocas: había aceite, llovió, el aceite se salió de la refinería y experimentó una “ignición”. Pero tranquis, porque de las personas que murieron sólo una era de Pemex, y además el fuego estuvo afuera de la “barda perimetral”. La barda perimetral es aquella que, en los comunicados oficiales, separa a los hechos del intento de lavado de manos. De las manos de AMLO, nuevamente.
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