El país se les quema… y hablan de transformación
Opinión de
A la 4T se le está cayendo el teatro demasiado pronto. Y no, no es golpeteo ni exageración. Es lo que está pasando. Ahí tienen a Jesús Alí de la Torre -exdelegado de Gobernación en Tabasco, exalcalde de Villahermosa y operador político de años- saliéndose de Morena acusando corrupción, imposiciones y hasta intromisión criminal. No es cualquier inconforme: es alguien que conoció el aparato por dentro. Y cuando uno de los suyos dice que eso ya se pudrió, lo que hay no es ruido… es putrefacción.
Luego viene Dos Bocas, la joya de la corona que terminó convertida en foco de incendios. El 17 de marzo murieron cinco trabajadores en un “accidente” donde culparon al desborde de aguas aceitosas, no a ningún funcionario. El 9 de abril, otro incendio también obligó a movilizar a medio gobierno. Y, como cereza, terminaron aceptando la reubicación de escuelas por contaminación. ¿Soberanía energética? No. Esto ya parece un proyecto salido de control cada vez que prende… o explota.
Y mientras eso pasa, el Golfo se les llena de petróleo. El derrame en Veracruz y Tabasco escaló tanto que un juez tuvo que ordenar frenar operaciones para contener el daño. Es decir, no actuaron hasta que los obligaron. Así gobiernan: a empujones… y tarde.
Pero el fondo es todavía más grave. México rebasa ya las 130 mil personas desaparecidas y el gobierno sigue más preocupado por pelearse con organismos internacionales que por enfrentar la tragedia. Discuten los términos, quién dijo qué y cómo… mientras son las propias familias las encargadas de buscar los restos. Eso no es estrategia. Es cinismo institucional.
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