Desfile sinaloense en NY
Hoy lunes 1 de junio a las diez de la mañana (hora de la CDMX) en la Corte Federal del Distrito Sur en Manhattan, Nueva York, con Mérida Sánchez comienza el desfile de los sinaloenses acusados por el Departamento de Justicia de narco corrupción y con ello se abre la posibilidad de que surjan más acusaciones desde Estados Unidos en contra políticos y personajes de la entidad conocida mundialmente como cuna de capos famosos del trasiego de narcóticos.
Aun cuando la audiencia de Mérida Sánchez, uno de los 10 acusados junto a Rocha Moya e Inzunza Cázeres es meramente un proceso burocrático de preparación de juicio, la sesión ya tiene tintes de ser el preámbulo de un arreglo entre los fiscales federales y el acusado para engordar el expediente criminal de los encausados y de otros.
Ya no debería ser novedad periodística el hecho de que presuntos criminales y políticos corruptos eviten la cárcel en Estados Unidos a cambio de sus declaraciones ciertas o falsas para acusar a otros o para incrementar los delitos de otros más, que en este caso pueden ser Rocha Moya y el senador federal morenista.
Una regla de oro no escrita en el narcotráfico son las traiciones.
La novedad en este caso que tanta ámpula política levantó en México es que este podría ser el primer grano que cae de la mazorca podrida del partido Morena. Ya en el pasado, la caída de naipes narco políticos se ha dado desde cortes federales en Estados Unidos para el caso del Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional.
Las puñaladas traperas entre los auténticos narcotraficantes ya no son noticia, es el común denominador entre las manos de los fiscales estadunidenses que de justicieros tienen el mismo nivel que de honestidad de los capos.
El doble rasero del sistema judicial de Estados Unidos es cada vez más descarado, ofensivo y obvio. Encausan a muchos para encarcelar a unos cuantos. La moda entre los acusados por fiscales estadunidenses es declararse culpables para eventualmente llegar a un acuerdo, evitar la cárcel y convertirse en testigos protegidos o cooperantes. El citatorio de Mérida Sánchez para hoy lunes ya habla de un “proceso expedito” que se puede traducir en “un arreglo raudo”. ¿A quiénes más señalará Mérida Sánchez a cambio de una sentencia favorable? ¿Qué más dirá el general en retiro sobre Rocha Moya, Inzunza Cázares y los otros siete imputados? Eso solamente lo sabrán los fiscales y los “periodistas” que son sus fuentes fidedignas cuyos nombres no pueden revelar, simplemente porque no existen e inventan historias. La pregunta que deberíamos hacerle al sistema judicial de Estados Unidos es: ¿con tantas declaraciones de narcos y narco políticos en los últimos años, cuál es realmente su objetivo: un expresidente o un exsecretario de Estado del calibre de Genaro García Luna? POR: J. JESÚS ESQUIVEL @JJESUSESQUIVEL