La frivolidad, su pecado favorito… Opinión de Isael Pérez Olivier
En Tlaxcala, se vive una realidad marcada por profundos contrastes y la brecha entre el gobierno rico y el pueblo pobre, es cada vez más ancha y más profunda, pero, sobre todo, más evidente y más preocupante.
Hoy, desde el máximo púlpito del poder, durante el Cuarto Informe de Gobierno, la mandataria intentará, en medio de un espectáculo de luz y sonido, imponer su visión sesgada de la realidad. Sí, este día, cargada de cifras alegres con apoyos visuales, Cuéllar, nos dará una versión distorsionada de la realidad. ¡Ajá!, una versión alterada, en la que “La mejor gobernadora que ha tenido Tlaxcala” hará alarde de inversiones públicas históricas en diversos rubros, con las que —según ella— ha llevado al estado a los cuernos de la luna en materia de salud, infraestructura y seguridad; aunque, en los hechos, esas son precisamente, las asignaturas que siguen pendientes y que le han generado un enorme rechazo social.
Sí. Damas, caballeros y personas de los géneros no binarios, aún con todo el maquillaje del Bienestar que para estos menesteres se ocupa, la titular del Poder Ejecutivo local no podrá cubrir todos sus excesos, el mal uso y el derroche de los recursos públicos, pues —gracias a la frivolidad con la que maneja el erario—, no podrá explicar el por qué, en un estado con graves rezagos en infraestructura básica se construye un complejo de 500 MILLONES DE PESOS PARA EL ENTRETENIMIENTO; o, por qué compró DIEZ SUBURBAN DE LUJO BLINDADAS con un costo de 56.2 MILLONES DE PESOS para la seguridad de su familia, siendo que por 38 meses consecutivos, la entidad fue la más segura del país; o, por qué, mientras en los hospitales, clínicas y centros de salud hay una constante escasez de personal médico, insumos y medicamentos, prefirió invertir 13 MILLONES DE DÓLARES en un helicóptero de súper lujo para sus traslados aéreos; y, por qué, las dependencias a cargo de sus dos hijas manejan más de MIL MILLONES DE PESOS DEL PRESUPUESTO ESTATAL.
¡Claro!. También pienso lo mismo. Dinero en las arcas públicas hay, y hasta para que la clase política se dé sus lujos; pero, por qué la inversión pública no llega a donde se necesita. A caso nuestros gobernantes no tienen ni la más mínima idea de lo que es el sentido común o simple y sencillamente les valemos madre.
Entonces, sí. La visión superficial y triunfalista de la mujer más votada de toda la historia del mundo mundial y la aguda percepción de la ciudadanía, nos dibujan dos Tlaxcalas muy distintas e irreconciliables entre sí. Son dos realidades que chocan de frente y que ya le están cobrando las facturas a Lorena Cuéllar Cisneros, en el último tercio de su administración y que le han provocado una estrepitosa caída en la confianza ciudadana.
Entonces, no. No son las empresas encuestadoras quienes carecen de rigor metodológico para realizar sus estudios demoscópicos, cuyos resultados colocan a la mandataria estatal en las últimas posiciones del ranking nacional de gobernadores; más bien, la crisis por la que atraviesa Cuéllar se debe, a que, entre la versión oficial de los grandes logros y la opinión ciudadana sobre su pésimo gobierno, hay un mar de distancia, debido a que, los desafíos que se le presentaron a su administración, rebasaron su capacidad para enfrentarlos y resolverlos, pero, sobre todo, y quizás lo más importante, es porque éste, es un gobierno acostumbrado a gastar a manos llenas y a espaldas del pueblo bueno y sabio que lo eligió.
La administración que agoniza en su quinto año de gobierno, se resiste a aceptar que perdió prematuramente el respaldo ciudadano y que eso le significa un costo político altísimo e irreversible. Y no solo ha sido un golpe demoledor para la imagen de Lorena Cuéllar Cisneros sino para el propio partido Morena que ya registró un impacto negativo en la intensión del voto y en su campaña de afiliación.
Las maletas en Casa de Gobierno ya están hechas y no sé si son para el tradicional viaje de fin de año al extranjero, o de plano, para dejarle el espacio a un nuevo inquilino, pero para mí que…
¡Se tenía qué decir y se dijo!
Las breves de la semana…
Por cierto, el hijo de López Obrador, “Andy”, visitó Tlaxcala, y adivinen a quiénes no quiso cerca de él y de los temas del partido por sus malas vibras. ¡Ajá!, a la dirigente de Morena en el estado y a la jefa de jefas que ocupa los últimos lugares del ranking nacional de gobernadores. ¿Qué por qué?. Obvio, son dos personajes que se han convertido en un lastre muy pesado para el segundo piso de la Cuarta Transformación y para la elección del 2027. Vientos de cambios se aproximan…
Que dice la gobernadora que siempre sí: la feria de Tlaxcala se queda en Tlaxcala y ahora hasta un palenque nuevo le piensa construir. Reculó porque ella es… reconsciente del sentir ciudadano. ¡Qué raro!…
Le pregunto a Usted, sin el ánimo de violentar políticamente en razón de género a las aludidas, pero: ¿Sabía que hay dos diputadas locales con prepa trunca que son unas chuchas cuereras para legislar?. Bueno, pues una de ellas es la polémica esposa del capo di tutti capi en Apizaco, actualmente procesado por diversos hechos con apariencia de delitos; y la otra, la socorrista de la Cruz Roja a quien le cobraron de fea manera la lana que pidió para su campaña y que hoy se niega a pagar. Con razón estamos como estamos…
Hasta la próxima. Y ojalá para entonces todavía no esté en operación el nuevo software espía que mandó a pedir, ya saben quién, para intervenir nuestras redes sociales y acabar con las granjas de bots que tanto daño le hacen a su imagen…