DE FRENTE…. Tlaxcala secuestrada por egos y falsos políticos
Opinión de Yazmin Calderón
“La política es el arte de lo posible,
lo alcanzable; el arte de lo que se
puede hacer sin perder el rumbo.”
Otto Von Bismarck
El sábado pasado, Luisa María Alcalde lanzó su pregunta dramática: “¿En garras de quién dejamos el país si no existe Morena?”. Pidió unidad, congruencia, humildad… Palabras bonitas y hasta un tanto retadoras. El problema de su mensaje: que en Tlaxcala, esas palabras se estrellan contra una realidad más cruda: Morena se ha convertido en un zoológico de tribus, padrinos y ambiciones personales, muy lejos del “proyecto de varias generaciones” que presume la dirigencia nacional.
Los bandos ya están bien marcados:
Ana Lilia Rivera, Senadora que se conduce tibia en su búsqueda por la gubernatura.
Alfonso Sánchez García y su esposa, colocada en la dirigencia estatal por dedazo de Lorena Cuéllar, marcados por ser llamados ya como: el duo nepotismo.
Homero Meneses y su club de Tobi quien sumó a su equipo a Sergio González, la ex mano derecha de la gobernadora y quien una hoy vive en el exilio oficialista.
Carlos Augusto Pérez, disciplinado y calculador, que sabe mover estructuras electorales sin reflectores.
También suenan Josefina Rodríguez y Raymundo Vázquez Conchas, respaldados por Pedro Aces y Óscar Flores Jiménez, quien actualmente es Secretario de Finanzas en Edomex y quien busca reflectores tratando de convencer que es el ungido de AMLO.
Cada grupo tiene aspiraciones y operadores, pero aquí está lo grave: ¿de qué sirve pertenecer al grupo de fulanos o merenganos si no hay inteligencia, ideas propias, sensibilidad social ni formación real de cómo gobernar? Y mire Usted, un médico se actualiza todos los días para salvar vidas, un ingeniero aprende nuevas tecnologías para resolver problemas y el político ¿cómo se actualiza? también debe formarse, capacitarse y tener visión académica y humana. Pero hoy Tlaxcala tiene políticos que reciclan apellidos y padrinazgos, mientras los problemas crecen y no sólo me refiero a la inseguridad, también se suman temas relacionados con la salud, turismo laboral, desabasto de medicamentos, problemáticas en el sector educativo, desempleo, pobreza extrema, etc.
En Morena Tlaxcala los grupos pueden pelearse el hueso todo lo que quieran, pero si no comienzan a formar cuadros con altura académica, visión estratégica y sensibilidad social, lo único que heredarán a los tlaxcaltecas será desesperanza, más no esperanza.
La pregunta de Alcalde fue clara: “¿En garras de quién dejamos el país si no existe Morena?”. La respuesta es muy simple y contundente: ya estamos en garras de políticos sin ideas, sin formación y sin sensibilidad, que ven al Estado como un botín y no como casa común.
Tlaxcala podría ser un referente nacional, sí. Pero para eso se necesita algo más que padrinos, pleitos tribales y ambiciones personales. Se necesita capacidad real, preparación y compromiso.
En Morena si de verdad quieren durar generaciones, empiecen por lo básico: formarse, actualizarse y pensar más allá de sus propios egos. Porque hoy, lo único que heredan es un estado secuestrado por ambiciones y carencia de ideas.
Hoy más que nunca necesitamos líderes valientes e inteligentes, no títeres de partido ni aprendices de caudillo. Tlaxcala no resiste más improvisados jugando a gobernar ni farsantes que creen que con espectaculares y fotos en redes se resuelve la violencia. Los ciudadanos de a pie no pedimos favores, exigimos resultados. Queremos calles seguras, instituciones firmes y autoridades que no tiemblen ni pacten frente al crimen organizado.
Porque seamos claros: la inseguridad no se combate con sonrisas, ni pactando en lo oscurito con quienes desangran al Estado. Ya basta de alcaldes y funcionarios que, en lugar de cerrar la puerta al crimen, les ponen alfombra roja. Tlaxcala requiere una limpieza de fondo, una sacudida que saque la basura política y devuelva la paz social.
O gobiernan con dignidad, o que tengan la decencia de hacerse a un lado. Lo que sobra son promesas huecas; lo que falta es coraje. Y si no les alcanza el valor, que lo digan de frente, porque Tlaxcala no está para simulaciones: está para quienes realmente quieran rescatarla del abandono y la cobardía oficial.
La última y nos vamos…
Hoy se cumplen 4 años desde que Lorena Cuéllar asumió la gubernatura de Tlaxcala, y la realidad no es la que sus comunicados quieren pintar. Lejos de obras que transformen la vida de la gente, tenemos un gobierno de improvisación, clientelismo y promesas vacías, donde el espectáculo mediático parece más importante que los resultados reales.
En educación, salud y programas sociales, los avances son casi invisibles: escuelas sin recursos, atención médica limitada y programas de inclusión que más parecen propaganda que acciones efectivas. Tlaxcala no ha visto mejoras sustanciales, pero sí ha visto crecer su burocracia, mientras la ciudadanía se queda atrás.
Y la única verdad que no pueden disfrazar: la inseguridad está fuera de control. Robos, asaltos, extorsiones y violencia cotidiana marcan la vida de los tlaxcaltecas, mientras la estrategia de gobierno sigue siendo el silencio o la justificación.
En cuatro años, lo que se ha mostrado es un gobierno sin rumbo, rodeado de amiguismos y egos, que gobierna para sí mismo y no para la gente. Tlaxcala no ha ganado nada; lo que ha ganado es la sensación de abandono y desilusión.
Cuatro años después, la pregunta no es qué ha hecho Lorena Cuéllar por Tlaxcala… la pregunta es: ¿qué ha hecho realmente por los verdaderos tlaxcaltecas que valga la pena recordar? La respuesta la tiene Usted querido lector.
La caminera…
¡Feliz inicio de mes, septiembre patrio!
Feliz toma de protesta a los nuevos integrantes del sistema judicial; que sea para bien, que respondan con justicia a quienes más lo necesitan y no sólo a los intereses de la Gobernadora y sus allegados.
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