El Bestiario…Tlaxcala 2027…Homero y sus campañas que no son campañas
Opinión de Edgar García Gallegos
En la fauna política tlaxcalteca, pocas especies han perfeccionado el arte del camuflaje como el secretario de Educación, Homero Meneses. La semana pasada, un audio filtrado lo mostró con un manual paso a paso para una operación política que, según el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), no es campaña o promoción anticipada… porque nadie pronunció la frase mágica: “voten por mí”.
Si bien es cierto que la autoridad no puede hacer más de lo que la ley le permite, la interpretación del ITE abre un precedente peligroso: en Tlaxcala, mientras no se invoque el encantamiento prohibido de Harry Potter electoral, puedes organizar aldeas digitales, montar reuniones masivas, usar tu cumpleaños como mitin y hasta aprovechar el arranque del ciclo escolar para tu imagen. Todo dentro de la “legalidad” que el árbitro parece dispuesto a tolerar.
El audio fue claro: el funcionario de Lorena Cuéllar detalló comunidades digitales con meta de 50 mil personas por célula, multiplicadas para llegar a 300 mil en pocos meses; cumpleaños y fiestas masivas (2,500 personas en el Auditorio de Contla); y eventos del ciclo escolar como plataforma de imagen. Un branding electoral disfrazado: caricaturas, hashtags (#HM) y la difusión del nombre “Homero Meneses” vinculado a “Humanismo Mexicano”.
El presidente del ITE, Emmanuel Ávila González, fue contundente: corresponderá a Morena determinar si hay una violación a su normatividad interna. Traducido: el árbitro lanza la pelota a la portería del propio equipo del jugador investigado.
Y, para coronar, dejó sobre la mesa una discusión de antología: en qué momento un servidor público es funcionario y en qué momento es promotor político.
Entonces surgen las preguntas obvias: ¿el secretario de Educación solo es funcionario de lunes a viernes, de 8 a 3?, ¿deja de ser secretario —y de cobrar como tal— los fines de semana?, ¿o es que su cargo se ajusta al calendario escolar?
El caso Meneses es un manual de cómo hacer campaña sin decir que haces campaña. Una Misión Imposible a la tlaxcalteca: “Su tarea, si deciden aceptarla, es posicionar mi nombre antes de las encuestas internas… sin que el ITE pueda tocarme”.
Y mientras el árbitro dice que es difícil comprobar actos anticipados de promoción, el mensaje para la selva política es preocupante: en Tlaxcala, la ley no es lo que dice el código… es lo que cada quien pueda hacer sin pronunciar las palabras prohibidas.
Así, el árbitro se convierte —voluntaria o involuntariamente— en un espectador de lujo de quienes saben operar sin cruzar, al menos de forma explícita, la línea roja.
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