Señorío Tlaxcalteca… Despidos, rumores y algo más
Opinión de Martín Ruiz
Un velo de misterio envuelve varios despidos y reacomodos de directivos que en los últimos días se han registrado en la administración lorenista, donde se habla de corrupción y otras anomalías que, si bien son expuestas ante las instancias correspondientes, por alguna poderosa razón éstas no sólo son ocultadas, sino que tampoco trascienden a sanciones.
El viernes de la semana pasada se confirmó el cese del “abogado estrella” de los funcionarios morelenses que llegaron para controlar áreas importantes del gobierno tlaxcalteca de Lorena Cuéllar Cisneros.
Se trata del arrogante y soberbio José Carlos León Contreri, quien se venía desempeñando como el flamante director de Vinculación y Análisis Político de la Secretaría de Gobierno a cargo de su amigo Luis Antonio Ramírez Hernández que ya confirmó la baja de su cercano colaborador, pero sin dar ninguna explicación.
Hasta ahora se desconoce el motivo o los motivos que derivaron en la salida de ese foráneo. Unos dicen que su despido tiene que ver con algunos excesos y probables malos manejos, pero otros comentan que León Contreri optó por renunciar ante las anomalías que se han cometido en la dependencia y en otras áreas de la administración lorenista donde se han llevado a cabo irregularidades que en breve se convertirán en serios problemas.
El anterior cese no es el único, ya que en otras dependencias también se han dado despidos que estarían relacionados a presuntas transas, mismas que han sido notificados y expuestas a la dócil titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, la solapadora María Isabel Maldonado Textle, quien al cumplir su sueño de ser secretaría del gabinete de Lorena Cuéllar se ha decantado por cubrir y tolerar la podredumbre y deshonestidad de la actual administración.
La ex titular del Órgano de Fiscalización Superior gozaba de prestigio y buena fama pública, sin embargo le bastaron 20 meses como funcionaria consentida de la mandataria Cuéllar para demostrar que su postura de combatir la corrupción era un disfrazar y una burda simulación con la que engañó a varios.
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