“Accidente”, “suicidio”, asesinatos…
El pasado 14 de febrero dos militares de Kuwait resultaron muertos y otros dos heridos en un ejercicio de “tiro nocturno con munición real”, informó la comandancia de las fuerzas armadas de ese país.
En junio de 2023 algo similar ocurrió en Japón. El responsable fue un recluta de 18 años de las Fuerzas de Autodefensa. “Se trató de una tragedia absolutamente imperdonable para una organización encargada de manipular armas”, declaró el comandante, y la policía concluyó que el asesino ultimó a sus instructores “con la intención de matar”.
El breviario viene a cuento por la muerte del capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga durante “un ejercicio de tiro real” en Puerto Peñasco, Sonora.
Es la primera vez que me entero de algo tan insólito en México, sobre todo porque el grado militar del difunto indica que estaba fogueado en lo primero en que son capacitados los soldados: el disparo de armas.
En las vísperas, dicen que “suicidado”, murió otro capitán de la Marina, Abraham Jeremías Pérez Ramírez, cabeza de la Unidad de Protección Portuaria de Altamira, Tamaulipas.
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