¿Alianza opositora?
Opinión de
“Construir una alianza opositora es condición indispensable para lograr el triunfo en las elecciones del 2027”. Esta afirmación se ha convertido en una verdad política casi inapelable, difícil de objetar. Sin duda, la suma de siglas partidistas fortalece cualquier candidatura. Teóricamente, existe razón en este principio, pero la realidad es mucho más compleja y tiene sus bemoles. Unificar membretes no necesariamente conduce al triunfo electoral. Hay demasiados ejemplos de ello.
Actualmente, la mayoría de los partidos solo son membretes controlados por un reducido grupo de interés. Hace mucho tiempo que dejaron de abanderar causas populares y, por conveniencia propia, eliminaron su democracia interna. Hoy, los dirigentes partidistas no son líderes ni encabezan propuestas para construir una mejor sociedad. Por eso los partidos están internamente fracturados y sus dirigentes tienen enorme oposición interna.
Bajo esta circunstancia, una alianza partidista sería una alianza entre cúpulas que no tienen ni siquiera el respaldo total de sus respectivas militancias. Además, son dirigencias totalmente divorciadas de la sociedad, de las organizaciones ciudadanas y de los problemas que afectan a la población. Sentarse a negociar una alianza se limitaría a un simple reparto de candidaturas que de antemano se sabe que no lograrán el triunfo.
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