Arriaga, Ramírez y Ayotzinapa
El show de Marx Arriaga tratando de convertir su oficina en una suerte de auditorio Che Guevara, sirvió como distractor de muchos otros enfrentamientos internos en el movimiento de la 4T, pero también para exhibir algunas de las principales causas de esos conflictos.
Ya se sabe que la SEP le pidió a Arriaga cerca de 200 cambios en los libros de texto para solucionar tanto sus errores evidentes como algunos juicios que confrontaban esos libros incluso con sectores del propio gobierno federal y hasta con decisiones judiciales. Hay errores evidentes, como la fecha de nacimiento de Benito Juárez, pero hay otros, que Arriaga presentó como “legados del obradorismo”, como los relacionados con la llamada guerra sucia, con la apología de los movimientos guerrilleros de los 60 y 70, desde Genaro Vázquez hasta la Liga 23 de Septiembre, incluyendo el asesinado de Eugenio Garza Sada, con eventos decididos por la justicia, como la masacre de Acteal, y sobre todo el caso Ayotzinapa, presentado en los libros de texto de Arriaga como un crimen ordenado por el Estado.
El de Ayotzinapa es un leit motiv para los sectores radicales de la 4T a los que pertenece Arriaga y que tienen su principal exponente de poder en Jesús Ramírez y fue una de sus grandes derrotas políticas el sexenio pasado. A pesar de todas las maniobras fuera de la ley para tratar de imponer la visión de que ese fue un crimen de Estado, no lo lograron y aunque siguen insistiendo en que la llamada verdad histórica (o sea que los jóvenes fueron secuestrados por sicarios en convivencia con policías municipales, y asesinados por los cárteles, porque consideraron erróneamente que eran parte de organizaciones rivales, como está confirmado por los propios participantes y hasta por escuchas realizadas por la DEA a integrantes de Guerreros Unidos) era una manipulación organizada “por autoridades federales y estatales de los más altos mandos”, lo cierto es que algo muy similar a la verdad histórica es lo que concluyó la investigación que realizó la fiscalía especial el sexenio pasado.
La columna completa, aquí: