Bailar solo
“La política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano”.
Dwight D. Eisenhower
La Tierra, el tercer planeta del sistema solar, casa común de más de 8 mil millones de seres humanos que se ubican, por cerrar el número, en 200 países. Sufre de humanidad. La ciencia avanza, el humanismo retrocede. En nuestra modernidad, la guerra prevalece. Pasarán cosas duras, llegará el día en que el gobierno mundial prevalezca y la lucha por la expansión de fronteras o la toma de recursos naturales, termine.
Mientras tanto el presidente Trump cumple con la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud. Poco a poco el mundo como lo conocíamos habrá cambiado. Las instituciones públicas, las que organizan y atienden los temas comunes pierden fuerza. Estados Unidos sueña bailar solo, ya ni la OTAN les hace figura para un buen vals, desdeña a Europa, Asia no es preferencia, África por los aliados árabes, ricos por supuesto, le hace figura, con América no ha habido forma de seguirse el paso.
En la escena internacional se advierte a un país que quiere imponer sus reglas, su agenda es la que vale y sus asuntos los que importan. Uno mira de lejos y piensa en las consecuencias de no acompañarse en las decisiones con la perspectiva de los otros. Bailar solo parece que es la elección sistemática. Groenlandia y Dinamarca han respondido en defensa de su territorio con dignidad y valor. Tenemos que aprender y poner a remojar las barbas.
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