Cortinas de humo para un país que se cae en pedazos
Opinión de
Los hechos se agravaron por las circunstancias y los rebasaron. El país dominado por el hampa que se impone a la fuerza de las balas, sin contención ni miramientos, ¿qué los detiene? Desatados, se saben absolutos, intocables, frente a instituciones frágiles y controladas. Sinaloa, un año en guerra, se apuesta a que se vuelva cotidiano, luego, que opere la amnesia colectiva, como muchas cosas que antes sorprendían, actualmente, por desgracia son comunes. Se suma Michoacán, en añicos, sin cohesión; su gobierno ausente, insensible, bufón. Es insólito, los seres humanos se habitúan prácticamente a cualquier situación por precaria que sea y, en el caso de esta sociedad, resiste lo indecible, lo inimaginable, vivimos en pleno surrealismo fantástico.
Jamás se creyó que el morenismo fuera tan devastador, buscó la silla con discurso integrador; lobos con pieles de oveja, pero no fue así, lo primero fue dividir, chairos y fifís, después les sonrió a los malandrines y los abrazó, en seguida comenzó su voraz tarea demoliendo lo que impida su anhelada perpetuidad; quitaron los obstáculos a sus excesos para que nadie los detenga, incluso si se trataba de la Constitución. Acabaron con la Corte porque los frenaba y desaparecieron órganos autónomos para concentrar su poder. Juraron que combatirían la corrupción, no que se la apropiarían y ahora les pertenece, sin medida, son de alto de rendimiento, les gusta ser los mejores y se engolosinaron, el saqueo a la hacienda es inconmensurable. De algo debemos de estar convencidos, ellos son los próximos innombrables.
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