Estado de Derecho y corrupción (I)
Alguien podrá decir que los dos últimos asuntos no son una novedad y se tendría que aceptar. Se trata, por desgracia, de conductas humanas muy arraigadas en México y otros países. Sin embargo, también se debe aceptar que lo que hemos escuchado y visto es superior en desvergüenza y cinismo a lo antes observado. El asunto no termina con el bochorno, pues daña profundamente a México y su sociedad.
Pero el caso es que todavía podemos empeorar si no hacemos algo de fondo y pronto. Poco menos de un año atrás se presentaron los resultados del Índice Global de Estado de Derecho 2024 (WJP). A México no le fue bien en las mediciones, tal como sucede en otros índices: el de Desarrollo Humano, el de Gini o los Globales de Competitividad o Innovación, por mencionar algunos.
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