Gobernador en promo, comunidades en pánico
Historia de
Mientras en Palacio Nacional celebraban siete años de la Cuarta Transformación exhibiendo el Plan Michoacán como logro de seguridad, en Coahuayana explotaba un coche bomba frente a la policía comunitaria. La simultaneidad no es coincidencia: es la verdadera cara de una política de seguridad que no existe. No existe porque renunció a existir. Porque fue capturada antes de nacer.
El Plan Michoacán: Fraude Narrativo de una Administración Derrotada
Lo que ocurrió en Coahuayana no es una falla táctica del Plan Michoacán: es su revelación definitiva como fraude institucional. En este territorio donde el crimen organizado financia campañas y controla territorios, la policía comunitaria es lo único que queda en pie porque el Estado hace tiempo abandonó la pretensión de gobernar. El Plan Michoacán no es política de seguridad. Es operación de propaganda destinada a crear la ilusión de gobernanza donde existe captura estatal. Presentarlo como logro es insulto a la inteligencia de cualquier analista serio de seguridad pública. Los números que celebra son ficción burocrática. Reducciones de homicidios en municipios donde hay presencia estatal visible, incrementos ocultos en territorios donde nadie reporta, estadísticas que miden cobertura mediática más que reducción de violencia.
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