La gran farsa
Opinión de
Que en toda elección haya novedades es normal. Cada proceso electoral presenta desafíos particulares que deben atenderse y que implican una natural evolución y mejora de los procedimientos que deben instrumentarse para llevarse a cabo. Pero cuando los cambios tienen que ver con revertir las condiciones y garantías básicas de integridad electoral, eso implica retrocesos (a veces graves) que pueden comprometer o incluso eliminar el carácter democrático de los comicios.
Eso está ocurriendo con las elecciones judiciales. Prácticamente todas las garantías que se habían construido a lo largo de décadas para contar con elecciones libres y auténticas han sido echadas por la borda y nos encaminamos a algo que claramente es una simulación democrática. En estas elecciones están ocurriendo situaciones inéditas que implican una grave y preocupante regresión. En efecto, esta es la primera vez que…
1) …habrá cargos con facultades nacionales que no serán electos por todas y todos los votantes del país, sino solo por algunos (como los jueces y magistrados especializados en materia de competencia económica o de telecomunicaciones).
2) …como consecuencia, se rompe el principio sagrado de toda democracia: el peso igual de todos los votos, pues el de algunos electores ahora valdrá más que el de otros.
3) …en virtud de la inédita complejidad del sufragio, los votos no van a ser contados por ciudadanos insaculados y capacitados para tal efecto, transgrediendo el fundamento principal de la ciudadanización de las elecciones.
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