La sombra de Audomaro
Hay nueva información que apunta a que, aunque por diferentes razones, no fue mal visto ni en la finca de singular nombre, ni en el Zócalo, que el descrédito por el caso de la persecución judicial del exjefe de policía en Tabasco presuntamente vinculado al crimen organizado, se concentre en el senador, aunque para efectos prácticos, parece un chivo expiatorio.
Es cierto que el senador es amigo desde hace tres décadas del expolicía perseguido, Hernán Bermúdez Requena, a quien acusa la fiscalía tabasqueña de dirigir al principal grupo criminal del estado, La Barredora, brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación, y que lo nombró secretario de Seguridad cuando llegó a gobernador.
Sin embargo, información que se procesó y ocultó en el gabinete de seguridad de López Obrador a la que se ha tenido acceso, el principal padrino de Bermúdez Barrena es el general Audomaro Martínez, dedicado a los negocios de seguridad privada que fue construyendo en los últimos 15 años, y que durante el gobierno anterior fue director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
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