Ley Antilavado y el lavado en la Presidencia
Opinión de
El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de Norteamérica, a través de la Red de Control de Crímenes Financieros (Fincen por su acrónimo en inglés), acusó el pasado 25 de junio a tres instituciones financieras mexicanas de lavar dinero para cárteles narcotráfico, en especial de los recursos obtenidos por el tráfico de fentanilo.
Destaca Vector Casa de Bolsa SA de CV, propiedad del empresario Alfonso Romo, amigo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien el sexenio pasado nombró como jefe de la Oficina de la Presidencia de la República.
En medio de este escándalo, la mayoría oficialista aprobó en la Cámara de Diputados la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, conocida como Ley Antilavado; por lo que, la prueba de fuego para esta nueva norma, será ponerla en práctica investigando a fondo a Vector y por supuesto a Alfonso Romo.
Esta Ley Antilavado, esta reforma, no son nuevas, de hecho, ya había mecanismos suficientes en la Ley para combatir el crimen organizado; pero ahora lo que vemos con mucha tristeza es que el narco no solamente operó en todo el país, sino que todo indica que se metió hasta la oficina del expresidente.
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