Señorío Tlaxcalteca… Armando Contreras no garantiza la imparcialidad
López Obrador, “El Infestador”
Políticamente. Son sus hijos. Amigos. Hermanos. Compadres Correligionarios.
Son su hechura. Voluntad. Capricho. Interés. Complicidad.
Él los encumbró. Son su obra. Su legado. Su herencia.
Los llevó a militar en el partido de su propiedad. Los proyectó a diferentes cargos. Les dio manga ancha para todo.
Se batieron en el lodo de la corrupción. El pillaje. Y no paran.
Se envolvieron en la desvergüenza de la mentira. La normalizaron.
Se entregaron a la traición. Es norma de su existencia.
No le importó que fueran de cualquier corriente. Antiguos enemigos.
Con apoyar su causa y sus ambiciones. Incondicionalmente, fue –y sigue siendo– más que suficiente para obtener una patente de corso. Impunidad total.
Morena, recreación misma de todo lo peor que fue el PRI, se transfiguró en la nueva hegemonía partidista.
Se alimentó con la inmundicia del PAN, PRD, PVEM, PT.
Los premió por su lealtad. No por su honestidad.
Los incorporó a su gobierno no por capacidad. Pero por servilismo.
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