Los elefantes en la sala del Consejo de Morena
Este fin de semana se llevó a cabo el Consejo Nacional de Morena. Alrededor de 300 integrantes se congregaron en un hotel de la Ciudad de México para discutir temas que no se sostienen en los hechos, como el punto número uno de la orden del día: Cero tolerancia. “Morena no protegerá a ningún militante corrupto”, gritó a los cuatro vientos la presidenta del partido, Luisa María Alcalde, frente al aparecido exgobernador de Tabasco y actual coordinador de Morena en el Senado, Adán Augusto López, quien es acusado por su paisano, el gobernador morenista Javier May de permitir el crecimiento de los grupos criminales en la entidad y de haber designado a Hernán Bermúdez como secretario de Seguridad, actualmente buscado por las autoridades por su presunta colusión y liderazgo del grupo criminal La Barredora.
Mientras tanto el gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional, Alfonso Durazo –también cuestionado por su gestión como secretario de Seguridad Pública federal, con López Obrador, cuando el crimen organizado se disparó en el país, al igual que ha sucedido en la entidad que gobierna–, llamó a cerrar filas en torno al proyecto de transformación que encabeza la presidenta Sheinbaum. “No podemos permitir desviaciones ideológicas ni la entrada de actores con pasados cuestionables”, dijo, como si algunos de los integrantes del partido oficial y el gobierno no hayan sido varias veces criticados por Estados Unidos por lo que consideran una “alianza intolerable” con el crimen organizado.
La columna completa, aquí: