Reforma Electoral: ¿necesidad o coartada?
Opinión de
Toda reforma obedece a intereses. En ocasiones, estos buscan resolver problemas públicos, prevenir otros o regular novedades que el tiempo o la tecnología imponen. Pero también hay reformas vestidas de buenos propósitos que ocultan sus fines reales.
Las reformas electorales mexicanas han perseguido objetivos claros: dar legitimidad al sistema político abriendo espacios a la oposición y la pluralidad, nivelar el campo de juego con árbitros confiables, y limitar excesos de dinero, medios u otros intereses.
En la reforma que viene está ausente la gran pregunta: ¿para qué? El discurso es generar ahorros y mejorar la representatividad, argumentos insuficientes para justificar un sentido de urgencia. Tres dudas surgen: tiempos, contenidos y proceso.
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