Señorío Tlaxcalteca… El intento fallido de Lorena por extinguir el
Todas las razones para no votar (y una que me hace dudar)
Opinión de
Tienen razón —y mucha— las voces lúcidas que han expuesto con claridad las razones para no acudir a las urnas en estas elecciones judiciales. Yo mismo he expresado, de forma clara y pública, mi oposición a este delirante experimento. Porque esto no es una reforma judicial: es un plan para purgar, capturar y obradorizar a la judicatura. No es una democratización de la justicia, sino un paso decidido —y quizá definitivo— hacia un modelo autoritario. No es una elección libre e informada, sino un proceso donde el voto oscilará entre el acarreo y el azar. No estamos, para decirlo pronto, frente a una elección auténticamente democrática.
Hay razones de sobra para no votar. Y muchas de ellas son, además, profundamente honorables. En este contexto, abstenerse no es necesariamente apatía; también puede ser una forma de protesta. Una manera de no convalidar una farsa que empezó mal, siguió peor y que, pese a todo, apenas es el preludio de un desastre mayor. Basta ver el caos de estas semanas: la improvisación de las autoridades, la incapacidad para garantizar mínimos que ya eran estándares consolidados en elecciones anteriores, la aparición de un mercado negro de financiamiento donde se ha infiltrado de todo —desde sindicatos corporativos hasta redes del crimen organizado—, así como la lamentable calidad de la mayoría de las campañas, que no han servido ni para informar ni para deliberar.
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