Señorío Tlaxcalteca… Armando Contreras no garantiza la imparcialidad
Todo mal
Opinión de
Mal está una legislación electoral que permite la existencia de partidos rémora, como ese Verde que lleva 25 años “en el poder” –mediante alianzas con los más disparatados proyectos punteros– o ese PT que en sus dos décadas de oportuna fidelidad al obradorismo se ha hecho totalmente indistinguible de Morena.
Mal está que Gerardo Fernández Noroña, senador electo por el PT, haya cambiado su militancia a Morena con el único objetivo de asumir la presidencia del Senado, que tocaba en suerte a ese partido: el gesto no hace sino evidenciar la mera instrumentalidad de la rémora.
Mal está la reforma al Poder Judicial que el obradorismo aprobó en la Legislatura pasada (cuando Fernández Noroña era diputado por el PT) por politizar la impartición de justicia –tarea que no debería requerir más proyecto ideológico que la aplicación de la Ley– y por dejarla vulnerable a la infiltración directa de intereses en el mejor de los casos políticos o económicos, en el peor criminales.
Eso pienso yo. Y un porcentaje significativo de la población. Pero hay un porcentaje mayoritario que o no coincide con nosotros o, al menos, no tiene interés en el asunto. Bien está argumentar contra esas posturas y condenar el retroceso que la reforma significa en términos, si no de una práctica judicial ampliamente perfectible, al menos de un diseño institucional democrático.
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