Una reforma electoral dictada desde el poder
La presidenta Sheinbaum ha planteado una reforma electoral y, para ello, ha nombrado a una comisión integrada solo por el gobierno, sin incluir a la oposición, a las cámaras o a expertos.
Pablo Gómez, quien la presidirá, se benefició de las plurinominales que ahora quiere eliminar. Parece haber sido propuesto en esta posición para que la reforma no avance, pues con su estilo será imposible construir consensos, no solo con la oposición, sino también con sus propios compañeros, que ya traen divisiones, aunque la Presidenta lo niegue —cada día miente con mayor facilidad—. ¿O acaso fue una manera de quitarlo de la UIF? También podríamos pensar que esta es una táctica para distraer la atención y desviar la conversación sobre los viajes y la falsa austeridad del régimen, entre otros temas.
Anuncian foros y encuestas al estilo del régimen, y desde las mañaneras se impulsa un discurso polarizante, para sembrar la narrativa que justificarán con una encuesta. Con la experiencia del Poder Judicial, ya sabemos el resultado.
La columna completa, aquí: