Una suerte echada
Opinión de
A ojos de la comentocracia -oficialista y crítica- y de la oposición, la suerte de Adán Augusto López está echada. Debido a su vínculo con Hernán Bermúdez Requena, ex-Secretario de Seguridad de Tabasco cuando López fue gobernador y luego Secretario de Gobernación, pronto será defenestrado de su encargo como líder de Morena en el Senado. O en todo caso, se volverá un zombi político y legislativo: muerto en vida.
Abundan las explicaciones. Primero, Morena no puede permitirse el lujo de cargar con un García Luna bis. Hace tiempo que se sabía de los nexos de Requena con el narco; hace tiempo que fue expedida la orden de aprehensión; resulta inverosímil que Adán Augusto no estuviera enterado. Tan inverosímil como la supuesta ignorancia o inconsciencia de Felipe Calderón.
En segundo lugar, López va de salida porque las declaraciones -con o sin autorización superior- del jefe de la zona militar de Tabasco le ofrecen una magnifica oportunidad a Claudia Sheinbaum para deshacerse de una de las principales imposiciones de López Obrador: Adán Augusto como líder del Senado. Junto con más de medio gabinete, del partido, de casi todo los legisladores de ambas cámaras, de los gobernadores y hasta de sus asesores, AMLO rodeó a su sucesora de aliados, familiares y amigos. Por fin ella dispone de una buena razón para alejar a uno de los candados más poderosos colocados por su predecesor. Lo podría llevar a cabo sin sugerir que se trata de un deslinde: solo de una necesaria separación plenamente justificada.
La columna completa, aquí: