Señorío Tlaxcalteca… ¿Quién será la candidata o candidato de Morena
Vuelven a embarcar a la presidenta
Su desconocimiento de lo sucedido, sorprendentemente, quedó expuesto en la mañanera de ayer, minutos después de que encabezara su reunión habitual con el gabinete de Seguridad, atribuyendo el imaginario despropósito al gobierno de Chihuahua.
Con Estados Unidos y sus agencias, recordó, “la relación es federal, no es estatal”.
Tiene razón.
Pero el accidente, se sabe ya, ocurrió en un sitio distinto y lejano al del narcolaboratorio que acababa de ser descubierto e inhabilitado entre miércoles y jueves por 40 agentes chihuahuenses y 40 soldados del Ejército mexicano, en el que participaron los dos ministeriales que morirían después.
Erróneamente, la mandataria aseguró:
“No teníamos conocimiento de que hubiera un trabajo directo entre el estado de Chihuahua y personal de la embajada de Estados Unidos en México. Estamos pidiendo toda la información al gobierno de Chihuahua (de la panista Maru Campos) y también al gobierno de los Estados Unidos, y revisando si hay alguna violación a la Ley de Seguridad Nacional. Nosotros tenemos claro, y lo hemos planteado así, que hay colaboración, hay coordinación, pero no hay operaciones conjuntas en tierra ni en aire, no hay operaciones conjuntas…”.
La explicación del fiscal estatal, César Gustavo Jáuregui Moreno, aclara el enredo: el operativo antidrogas fue en El Pinal –de difícil acceso y escasa comunicación–, entre los municipios Morelos y Guachochi, y el accidente lejos de ahí, en la localidad Polanco, a seis horas y media de sinuoso trayecto.
El director de la Agencia Estatal y el subordinado que fallecieron regresaban a la capital de Chihuahua luego de participar en el aseguramiento del narcolaboratorio; en el trayecto se encontraron con los instructores estadunidenses, a quienes les dieron aventón para llevarlos al aeropuerto pero el vehículo en que viajaban se desbarrancó.
A la presidenta gente de su equipo de confianza le viene mintiendo sobre asuntos por demás sensibles.
En los días recientes, por ejemplo, diciéndole que el Comité contra Desapariciones Forzadas de la ONU solo “está vinculado”, pero no forma parte de la ONU (de ahí que con el Alto Comisionado para Derechos Humanos ella insista en tratar el tema de las desapariciones), y durante casi dos meses, la expusieron al descrédito al ocultarle que “las gotitas” de chapopote (Rocío Nahle dixit) que desde febrero contaminaron el Golfo de México y las playas de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, provenían de un ducto de Petróleos Mexicanos.
No dudo que se proponga gobernar con transparencia, pero mucho se enturbia con los ocultamientos y mentiras de sus colaboradores…