¡Ya váyase, señor López Obrador!
Por eso, personajes cuestionados como Hugo López-Gatell —el “zar” de la pandemia de Covid-19, que minimizó muertes, negó la utilidad del cubrebocas y despreció la evidencia científica—, y Juan Antonio Ferrer, exdirector del fallido Insabi, gozan de premios y cargos internacionales, blindados por el mismo régimen que prometió barrer la corrupción “de arriba para abajo”, pero que terminó protegiendo a los suyos.
A usted no le importa haber mentido tantas veces. La democracia no se respeta —y hoy se ve coartada con acordeones—; el huachicol sigue —más caro y sangriento que nunca—; su estrategia de seguridad no funcionó —y por ello no se mantuvo—; los asesinatos no cesan y los desaparecidos van al alza; la refinería de Dos Bocas no refina; el AIFA no termina de despegar; el salario mínimo no alcanza; la salud pública se desplomó entre desabasto criminal y negligencia; y la deuda moral con miles de familias rotas es impagable. Y la lista continúa.
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