Monreal, tira la piedra y esconde la mano
Mientras la presidenta Sheinbaum libra una “guerra arancelaria” con Estados Unidos, que amenaza con provocar graves daños a la economía, las tribus de Morena se enfrascan en una lucha feroz por la ley contra el nepotismo, como si estuviera en juego el destino de la nación.
El conflicto surge porque un grupo de políticos de siempre no quiere ceder ni permitir que nuevos actores entren a repartir el suculento pastel que representan las gubernaturas u otros cargos de elección popular.
En medio de esta batalla, desde hace semanas en Palacio Nacional han identificado a uno de los principales artífices del enredo: el zacatecano Ricardo Monreal.
Primero en el Senado y ahora en la Cámara de Diputados, ha maniobrado para evitar que la ley entre en vigor en 2027, año en que se renovarán 16 gubernaturas, incluida la de Zacatecas.
No le ha bastado con colocar funcionarios en la administración de su hermano, David Monreal, para influir en la sucesión estatal. Ahora, ha vuelto a utilizar al Partido Verde como cortina de humo, buscando desviar la atención de su otro hermano, Saúl, quien es visto como uno de los principales beneficiarios del nepotismo versión Monreal.
Su primera jugada fue pactar con los verdes para que destaparan a su coordinador en San Lázaro, Carlos Puente, como aspirante a la gubernatura de Zacatecas.
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