Regreso al futuro
Estados Unidos y Rusia -la maldición de Tocqueville en su texto La democracia en América– se presentan ya como los dos polos geopolíticos. China, en el fondo, no representa un polo real porque carece de una política militar agresiva, invasora o destructora de otras naciones, aunque jugará una cancha de Putin.
Trump parece decidido a regresar a los tiempos de EU como El Llanero Solitario la geopolítica militarista; antes no tenía el precario poderío militar de Europa, sino la subordinación de esa parte central del planeta a los intereses del capitalismo. De manera emergente, Europa está rearmándose pero con presupuestos y fuerzas efectivas que nada tienen que hacer frente a Rusia o a Estados Unidos.
El presidente Trump ha sabido usar la energía de su poderío político y los aranceles como misiles de destrucción masiva y con ellos ha dominado a Canadá y a México y en la realidad ni le preocupa el destino de Sudamérica porque sabe que al final de cuentas esos pequeños mercados -con excepción de Brasil- están subordinados al comercio estadounidense.
La columna completa, aquí: