Todos los días improvisa, y mal
Con imprudente frecuencia, la presidenta Sheinbaum alude con desprecio y desdén a sus “adversarios”.
Le ocurre lo que a López Obrador que, por hablar todos los días, quedó expuesto a los riesgos de la improvisación y a los dislates por el énfasis en la propaganda sectaria, mayor que el de su gestión de gobierno.
Este lunes, de la manifestación contra el innegable desabasto de medicamentos, responsabilizó a Margarita Zavala, quien llegó a la columna de la Independencia para tratar de apoyar a los organizadores con un megáfono porque el que llevaban estaba inservible.
El principal promotor de la organización Nariz Roja, Alejandro Barbosa, explicó que el aparato que le habían prestado no jalaba: “Me lo habían facilitado a mí, no funcionaba; Margarita trató de arreglarlo y ella se fue atrás, y hasta ahí. No hay ninguna relación con ella, a quien le agradecemos que haya sido la única valiente que sí fue a la marcha porque hubiéramos deseado que estuvieran todos los diputados y senadores para que entiendan de viva voz de los enfermos lo que están pasando…”, dijo a Pepe Cárdenas, para desmentir lo que Sheinbaum había afirmado en su mañanera:
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