COSA PÚBLICA… Boletín confuso del vocero de la FGJE en el caso de San Pablo del Monte
Opinión de Albino Rubio Moreno
La comunicación en una dependencia de gobierno requiere un conocimiento sólido en temas de seguridad y una capacidad de discernimiento que, hasta ahora, el vocero de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), Augusto Ramírez, ha demostrado no poseer. Su limitado conocimiento en el área, sumado a su ausencia por motivos de salud, ha resultado en una falta de respuesta a las múltiples llamadas de reporteros que buscan ampliar la información difundida de manera deficiente y poco clara.
Un ejemplo de esto es el boletín emitido el 27 de marzo, en el que se informa de manera escueta sobre la ejecución de un cateo en San Pablo del Monte, donde se aseguraron armas, cartuchos, dinero en efectivo y drogas como cristal y marihuana.
Este operativo se realizó tras el hallazgo de un hombre sin vida en la avenida Ayuntamiento Poniente, esquina con Vía Corta, en el barrio de San Cosme. Dentro de un inmueble en obra negra, los oficiales localizaron restos humanos, presuntamente desmembrados, de un hombre de entre 30 y 40 años de edad.
En el comunicado, redactado de manera confusa, se menciona que la Policía de Investigación de la FGJE cumplimentó una orden de cateo en el Barrio de San Nicolás durante la madrugada del 27 de marzo, como parte de una acción operativa para esclarecer el delito de homicidio calificado. Durante la inspección, se aseguraron armas, cartuchos, dinero en efectivo y drogas, además de detener a Ángela N. e Irma N. por el delito de cohecho.
Sin embargo, el boletín omite información relevante, como el hecho de que también fueron resguardados menores de edad. Este dato fue cuestionado por la reportera Selene Sosa en el programa Mesa de Redacción, dejando en el aire interrogantes sobre el paradero de los niños y si eran víctimas de algún delito o familiares de las detenidas.
La falta de precisión y transparencia en la comunicación de la FGJE genera incertidumbre y abre la puerta a especulaciones. Mientras el vocero de la institución permanece más enfocado en asuntos personales que en su labor, la información clave sobre el caso queda incompleta y a la deriva.
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