Por Albino Rubio Moreno
¡Qué risa, no te la vas a creer!
En Puebla buscaban a una señora que se hacía pasar por psiquiatra. La Fiscalía General del Estado le cayó en la movida y con la ayuda de la Fiscalía de Tlaxcala, lograron su detención. ¡Bien ahí! Pero, espera, porque aquí viene lo bueno.
Resulta que mientras la Fiscalía de Tlaxcala perseguía a esta impostora, ¡tenían uno de esos en sus propias filas! El encargado de comunicación, nada más y nada menos, estuvo diez meses haciéndola de vocero sin tener ni título ni preparación. ¡Diez meses jugando a ser el jefe!
Y aquí es donde la cosa se pone buena: ¿quién vigila a los vigilantes? Es como una comedia de mal gusto. La misma institución que anda detrás de falsos profesionistas tenía un “vocero pirata” y en su propia casa. ¡Qué ironía, ¿no?!
La verdad, deberían de poner más ojo en su personal. Si hubieran revisado sus credenciales, no andarían cargando con este papelón.
El cargo le duró diez meses, pero la vergüenza, esa sí es para siempre. ¡Qué historia!
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