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COSA PÚBLICA… Rumores
Opinión de Albino Rubio Moreno
Los rumores que han circulado desde este fin de semana sobre los inminentes cambios en el área de comunicación del gobierno de Tlaxcala no son solo un simple reajuste administrativo. Detrás de estos movimientos se esconde una historia de desaciertos, lealtades cuestionables y una gestión que, en menos de un año y medio, ha visto cómo la imagen de la gobernadora se desploma desde el top 10 de aprobación hasta los últimos lugares en las encuestas.
Todo parece apuntar a que estos cambios están ligados a los resultados —o más bien, a la falta de ellos— en la imagen pública de la administración estatal. Y es que, ¿cómo explicar que una gobernante que comenzó con niveles de aceptación envidiables hoy se encuentre luchando por recuperar la confianza de los tlaxcaltecas? La respuesta, al menos en parte, parece estar en el manejo de la comunicación.
Según las fuentes cercanas al gobierno, los cambios serán progresivos, pero no por ello menos significativos. Se habla de un regreso a las raíces, de volver a traer a aquellos que en su momento salieron de las oficinas de la Juárez. Y es que, al parecer, los actuales inquilinos de la dirección de comunicación no han estado a la altura. “No saben ni escribir un boletín”, comentan entre risas y frustración algunos funcionarios.
Pero más allá de la incompetencia técnica, lo que realmente llama la atención es la sombra alargada de personajes ligados al excoordinador de comunicación, cuyo legado parece no haber sido superado. Y, por supuesto, está la figura de “Tontavio Navajas”, el actual titular del área, cuyo desempeño ha sido tan cuestionable que su nombre se ha convertido en un chiste recurrente en los pasillos del poder.
La mandamás en el estado, como la llaman algunos, está considerando seriamente en traer de vuelta a los viejos conocidos, aquellos que al menos sabían cómo redactar un comunicado sin errores garrafales. Pero, ¿será suficiente con cambiar a las personas si no se cambia la estrategia? ¿O estamos ante otro intento más por maquillar una gestión que, hasta ahora, ha dejado mucho que desear?
Lo cierto es que, en Tlaxcala, la comunicación no solo está en crisis: es un reflejo de una administración que parece haber perdido el rumbo. Y mientras “Tontavio Navajas” y su equipo sigan al frente, difícilmente veremos un cambio real. La pregunta que queda en el aire es: ¿estará la gobernadora dispuesta a hacer lo necesario para recuperar la confianza de los ciudadanos, o seguirá apostando por los mismos errores?
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