El Bestiario de Chiautempan: La jungla digital de los emojis
Opinión de Edgar García Gallegos
En política, como en la selva, no basta con existir: hay que provocar. Y en estos tiempos, donde el pulso ciudadano también se mide en pantallas, los “me gusta” y las caritas de enojo se han vuelto brújula emocional —imprecisa, sí, pero reveladora.
Conviene no perder de vista lo esencial: las redes no votan, aunque sí influyen. El pulgar arriba no siempre se traduce en sufragio, y la carita enojada tampoco cancela una candidatura. Lo que sí hacen, con eficacia, es revelar estados de ánimo que, bien leídos, anticipan escenarios.
El más reciente sondeo digital sobre aspirantes de Morena en Chiautempan no define ganadores, pero dibuja un mapa de percepciones. Lo que aparece no es menor: una contienda cerrada, con perfiles que no solo compiten por estructura o territorio, sino por algo más volátil —la reacción.
Ahí destaca la lógica de la disciplina. Belén Vega Ahuatzin sobresale por su capacidad de conectar emocionalmente y movilizar reacciones positivas. En un entorno donde la atención es moneda, esa virtud pesa. Titular del Coespo, se ha bajado en dos ocasiones de la contienda municipal —una con Gustavo Jiménez y otra con la actual presidenta Blanca Estela Ángulo Meneses—. Mantiene un equipo cohesionado y cercanía con la gobernadora Lorena Cuéllar. El dilema es claro: ¿buscará la presidencia por otro partido si le piden doblar las manos otra vez?
Otra mujer que llamó la atención es Grisela Corona Loaiza, ex titular del DIF municipal y actual funcionaria del DIF estatal, ligada al equipo de Mariana Espinosa de los Monteros. No es mal vista en el municipio y proyecta frescura.
Arturo de Casa Vega, ex titular del extinto IAIP, navega en terreno seguro: suma, cae bien, no desata tormentas. En una contienda polarizada, esa moderación puede ser virtud.
En esa misma línea, Carlos Erasto Escobar Izquierdo muestra músculo digital. Hay respuesta, hay eco, hay narrativa que conecta. Pero el aplauso constante también tiene su trampa: eleva expectativas y expone más fácilmente a la crítica.
Del otro lado aparece la polarización. Jesús Abraham Fragoso Mendoza no acumula más aprobación, pero sí genera conversación. Y en política, provocar —aunque incomode— también posiciona. El riesgo es cuando el enojo rebasa a la simpatía.
Más complejo aún es el caso de quienes enfrentan rechazo abierto. Maribel León Cruz aparece como el perfil más castigado por las reacciones negativas. Pero incluso ahí hay matices: en el ecosistema digital, ser objeto de rechazo también implica visibilidad. La pregunta es si esa visibilidad se puede reconvertir… o si termina por consolidar un techo. Parece que tras ser diputada por nueve años con un perfil más que gris, la política la tiene complicada.
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