El Bestiario… El cuarto vocero de Lorena Cuéllar
Opinión de Edgar García Gallegos
La administración de Lorena Cuéllar ha entrado de lleno en su cuarto año de gobierno… y ya va por su cuarto vocero. Una gobernadora en crisis, sin rumbo, extraviada. El problema no está en sus voceros: está en ella misma.
Desde el pasado viernes, el gobierno estatal volvió a quedarse sin rostro, ni voz institucional tras la salida silenciosa de Octavio Ortega Velio, quien apenas llevaba unos meses en el cargo.
Este martes, si no hay cambios de última hora, será presentado oficialmente Antonio Martínez Velázquez, exsecretario de Cultura del estado y exfuncionario federal. Si no hay cambios de última hora, se convertirá en el cuarto responsable de comunicación social. Todo un récord en una de las áreas más delicadas del gabinete.
Pero lo verdaderamente grave no es cuántas veces se ha cambiado de vocero, sino que ninguno ha logrado contener el desastre comunicacional. Y eso ya no es un problema de técnica: es un problema de conducción política.
Lorena Cuéllar llegó al poder con el respaldo de López Obrador y una votación histórica. Ese capital político se ha dilapidado no solo por los errores de su equipo, sino por una desconexión cada vez más profunda entre la narrativa oficial y la realidad que vive la gente.
A más de la mitad del sexenio, la gobernadora sigue gobernando como si fuera 2021: asistencialismo, eventos masivos, propaganda rosa… mientras la percepción ciudadana se desploma. Las encuestas la colocan entre las mandatarias peor evaluadas del país, aunque en otras intentan darle oxígeno y la ciudadanía exige lo que no llega: seguridad, atención, claridad.
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