Señorío Tlaxcalteca… A los lorenistas se les acabó el gas
Opinión de Martín Ruiz
La euforia lorenista ha pasado.
La nueva historia parece que ya no tiene nada de qué presumir.
Atrás quedaron los festejos que por tres años consecutivos se hicieron (2024, 2023 y 2022) para celebrar el triunfo de Morena y Lorena Cuéllar Cisneros en las elecciones del 2021 y por las cuales se conquistó la gubernatura de Tlaxcala.
Tampoco se oye que vaya a registrarse una celebración multitudinaria por el arranque del quinto año de la actual administración.
El cuarto año de gobierno de la mandataria tlaxcalteca tiene muchos matices y varias lecturas. A diferencia de otros gobernadores que han llegado a la cúspide del poder y listos para controlar su sucesión, a Lorena Cuéllar se le observa cansada y por momentos desencantada y hasta fastidiada.
Cansada porque sus esfuerzos y logros para transformar el estado no son reconocidos y porque a lo largo de su gestión se han tomado decisiones equivocadas que aceleraron su desgaste, como el fracaso de la instalación de un bar en la azotea del Museo de Arte de Tlaxcala, el desastroso plan del disque moderno sistema de transporte moderno denominado Autotren que resultó una burla para los ciudadanos, la puesta en marcha del insostenible «Proyecto de Desarrollo Turístico del Río Zahuapan» donde se invirtieron 150 millones de pesos que literalmente se los llevó el cauce de ese afluente, el cuestionado cambio a la Constitución del estado para facilitar la llegada a la Secretaría de Gobierno de un funcionario foráneo que ha venido sistemáticamente maltratando a los tlaxcaltecas y el caso de las diez lujosas camionetas blindadas cuyo escándalo está por cumplir un año.
Existe el rumor que los primeros días de agosto la gobernadora Cuéllar viajará a Colombia, país donde llevará a cabo una gira de trabajo, cuyos detalles aún no se conocen, pero se espera que pronto se hagan públicos los beneficios para la entidad de ese nuevo viaje al extranjero.
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