Señorío Tlaxcalteca… El beneficio de la duda
Opinión de Martín Ruiz
Después de la afortunada suerte que tuvo la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala en la detención de dos involucrados en el asesinato del ex rector de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT), Humberto N. y de su amigo César Alejandro N., las investigaciones para llevar ante la ley a los presuntos responsables han avanzado, lo malo que existen muchas dudas e interrogantes que nadie quiere aclarar y contestar.
Hasta ahora se sabe que los dos detenidos Juan N. y Mauricio N. de 20 y 21 años, respectivamente, mismos que fueron atrapados infraganti mientras manejaban la camioneta Volkswagen Tiguan propiedad del ex académico de la mencionada Universidad, habrían aportado elementos para que el domingo por la noche se efectuaran dos cateos en igual número de viviendas del municipio de Apizaco, donde al parecer se detuvo a otro de los involucrados en el violento crimen registrado la madrugada del pasado 2 de octubre.
Los operativos se ejecutaron en una vivienda de la avenida 20 de Noviembre y en otra localizada sobre boulevard La Libertad de la insegura ciudad rielera. En ambos ejercicios se aseguraron dos vehículos una camioneta Jeep Sahara color gris y un automóvil Audi Q3 color gris, así como dos pantallas de televisión y botellas de alcohol que presuntamente fueron sustraídas de la casa del ex rector.
Uno de los inmuebles cateados se localiza a un costado de la panadería La Concepción y se presume que la vivienda asegurada era rentada por el empresario propietario de ese negocio, situación que obviamente ha generado rumores y especulaciones.
Han pasado 6 días y la Fiscalía no ha emitido ninguna información que revele el avance de las investigaciones y proporcione detalles de los criminales involucrados.
No se sabe si la banda está integrada por tlaxcaltecas o foráneos, ni cuántos miembros la componen. Se desconoce quién es el cabecilla y desde cuando estaba operando en Apizaco y sus alrededores. Tampoco se tiene claro si los inmuebles cateados funcionaban como casas de seguridad o si éstos eran utilizados por los criminales para vivir y ocultar los vehículos robados.
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